Saturday, November 24, 2012

VIRUS.

Eres como un virus. Una maldita enfermedad que recorre mis venas. Y es que tu solo recuerdo provoca en mi vagas alucinaciones que empobrecen mi alma, que engrandecen mi odio. 
   No me detengo a pensarte porque enverdezco con sólo pensar en ti, vomito tus recuerdos y lloro tus alegrías. Mentiras salen de mi cuerpo tal cual entraron y una mortal fiebre se apodera de mi, de mis sentimientos. 

No maldigo la hora en que te encontré -aquella tarde de abril-, al contrario, agradezco al destino por esta maldita enfermedad que me genera anticuerpos, que me hace fuerte ante ti, ante todos. 
No necesito vacunas, mi mejor vacuna fuiste tú. 

      Corazón de piedra, esa soy yo, así me llaman gracias a ti. 


Saturday, November 3, 2012

El presente, el pasado y tú.

Somos dos extraños fingiendo conocerse, saber algo de mi o saber algo de ti. 
Al final solamente somos nada de eso que siempre fuimos, que pensamos y que no es. 
Como una sombra en un día nublado sé que no existes, nunca lo haz hecho, y probablemente no lo harás. 
Eres todas esas palabras que mi boca nunca ha pronunciado, y quizá tal vez jamás lo hará.  

Vivimos a la par de nuestras ideas en el inconsciente, de recuerdos olvidados porque el momento nunca pasó. 

Dimensiones desconocidas, eso eres tú, eso soy yo. 


Y al final es un sentimiento el que nos une en el espacio, 
pero por fingir que no existe, no es y no será.


Que mierda es el pensar que solo de amor me puedo inspirar,
cuando no hubo, no hay y probablemente nunca habrá. 


Friday, November 2, 2012

EPIGRAMA


Al perderte yo a ti, 
tú y yo hemos perdido:
yo, porque tú eras
lo que yo más amaba,

y tú, porque yo era
el que te amaba más.

Pero de nosotros dos, 
tú pierdes más que yo:

porque yo podré 
amar a otras 
como te amaba a ti,
pero a ti nadie te amará
como te amaba yo. 


Autor: Ernesto Cardenal