Está de más decirte lo mucho que te adoro, aunque ya lo sabías. Está de más decirte lo que me hubiera gustado hacer contigo este año, y el siguiente y los demás; está de más decirte que entregué mis segundos a tus sonrisas y a tus palabras, a tus caricias, a tus suspiros, a los paseos tomados de la mano y a las mañanas en el parque. Yo sé que está de más recordarte que está de más, porque nadie mejor que tú lo sabe, y porque nadie mejor que tú lo sabrá. Todo esto está de más, las palabras sobran, los recuerdos sobran. No te debo nada y no me debes nada, la deuda queda saldada. Porque el tiempo que duró fue poco, y aunque no fue lo mejor, fue bueno; me enseñó tanto y tan poco a la vez. Y aunque así terminó, permanecerás siempre en mi cabeza, escrito en una página de mi interminable libro.
Tan lamentable es saber que los segundos se agotan, que el tiempo se reduce a recuerdos y nada más.
Esto no es un adiós, es un hasta luego que dejo guardado en mi vocabulario, porque algún día, si yo quiero, volveré a releer esta pagina donde quedaste escrito, y será solo eso, una página que podré cambiar, y si yo quiero, borrar.
Vera.
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